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La Revolución Industrial

sábado, 18 de abril de 2009

La Primera Revolución Industrial



INTRODUCCIÓN



Durante el Imperio Romano, por ejemplo, se introdujeron pocos cambios científicos y técnicos, de tal forma que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la vida de un romano del Imperio a principios del siglo I antes de Cristo y la vida de otro romano del siglo IV d. C. son prácticamente idénticas. Observe el lector que median cinco siglos entre uno y otro momento.
El arte romano y griego estaba centrado en la figura humana. De la pintura de la Antigüedad Clásica poco nos ha llegado (excepto algún mosaico y alguna vasija decorada), porque el tiempo las deterioró y se destruyeron. Pero la escultura griega y romana estaban centradas en el hombre, generalmente algún general o emperador victorioso o algún dios o diosa, como la famosa Venus de Milo









Durante la Edad Media pasó tres cuartos de lo mismo. La vida apenas cambió. La vida de un habitante de la ciudad de Roma del siglo VIII y de otro habitante de la misma ciudad del siglo XIII eran prácticamente iguales. Observe el lector que median cinco siglos entre uno y otro momento.
No podemos decir que no hubiera ningún tipo de innovaciones técnicas o que estas no se aplicaran a la producción o a la vida moderna, lo que si afirmamos que estas eran tan espaciada en el tiempo, y que se difundieron tan lentamente, que la vida de los ciudadanos medios apenas cambió entre el inicio y el final de lapsos de tiempo tan dilatados.









Durante los siglos XIV y XV se produjo un movimiento cultural y artístico llamado Reanacimiento, que significa «volver a nacer». El Renacimiento pretendía volver a la Antigüedad Clásica de los griegos y los romanos, cuyo arte, consideraban, era muy superior al arte medieval. El Renacimiento no fue sólo un cambio artístico, sino también un cambio cultural: el humanismo. Frente a la Edad Media que ponía en centro de atención (del arte, de la literatura, de la filosofía, etc) en Dios y en la Religión, durante el Renacimiento el hombre pasó a ser el centro de atención del mismo hombre. El arte medieval fue una fusión del cristianismo y de la vigorosa pero más primitiva cultura bárbara de la Europa del Norte.

El arte medieval, de alguna manera, representa una regresión en las formas artísticas con respecto al arte precedente. Y de alguna manera, el Renacimiento es una vuelta a los orígenes. Basta comparar el dibujo del Hombre de Vitrubio de Leonardo da Vinci que ilustra esta página con, por ejemplo, cualquiera de las representaciones del Discóbolo (el original griego es del año 455 a. de C. y fue realizada por Mirón de Eleuteras, y aunque no se conserva, existen numerosas representaciones en marmol de la época romana).


Yo considero que sin el cambio de mentalidad de la Teocracia medieval al Humanismo renacentista, de la vida centrada en Dios a la vida centrada en el hombre, la revolución industrial no hubiera sido posible.


Sin embargo el mundo del Medievo no era tan inmutable como nos parece, o al menos empezó a dejar de serlo muy a finales de su existencia. A fines de la Alta Edad Media algunas ciudades (como Pisa en Italia, que tuvo su época de esplendor en el siglo XII y principios del XIII o Amalfi, que tuvo un cierto desarrollo entre los siglos VIII y XII) experimentaron un cierto desarrollo urbano y demográfico, teniendo que expandirse fuera de las murallas medievales [En el caso de las ciudades italianas repúblicas, como la República de Génova (ver Repúblicas Marítimas)]. París aumenta su población de 50 mil habitantes en el año 1150 a 150 mil en el año 1500. En tiempos de Felipe Augusto (1190 - 1220), o si prefieren, Felipe II de Francia, las murallas de la ciudad deben ampliarse para albergar más gente. Londres creció en riqueza y población durante la Edad Media. En 1100 su población creció de alrededor de 18.000 habitantes a cerca de 100.000 hacia el 1300., aunque en los siglos siguientes la capital de Inglaterra sufrió varios desastres, como la Peste Negra en el siglo XIV, cuando Londres perdió cerca de un tercio de su población, o la Gran Plaga (1665-1666), que acabó con el 20% de la población de Londres.


Este desarrollo urbano implica un cierto desarrollo del comercio. Sin embargo esta evolución positiva cambió poco la vida de sus habitantes, y mucho menos la vida de las poblaciones rurales, ya que se basaba solamente en el comercio, y no en la producción.

Una de las ciudades que más tempranamente se desarrolló muy a fines de la Alta Edad Media y ya prácticamente en el Quatrocento (palabra italiana que significa cuatrocientos, por los años pertenecientes al siglo XV, los años 1400) italiano fue Venecia. En la Alta Edad Media, Venecia se expandió gracias al control del comercio con Oriente y a los beneficios que esto suponía, expandiéndose por el mar Adriático. El apogeo de Venecia alcanzó su cénit en la primera mitad del siglo XV, cuando los venecianos comenzaron su expansión por Italia, como respuesta al amenazador avance de Gian Galeazzo Visconti, duque de Milán.

Venecia supo aprovecharse de todos los cambios que ocurrieron en el Occidente:

* Acertó al aliarse con los francos contra los longobardos.
* Acertó al aliarse con el Imperio Bizantino contra los normandos.
* Acertó en su benevolencia y tolerancia con el Islam, de manera que al estar el Imperio Bizantino en guerra con los árabes éste no podía traficar sin gran riesgo y fue entonces cuando las naves venecianas iban a Alejandría, Beirut y Jaffa, monopolizando aquel comercio.


El más conocido, aunque no el más importante, de los habitantes de aquella Venecia en expansión fue Marco Polo. En la época de Marco Polo , el comercio en Europa seguía un sistema triangular (vendían artículos de la Península Itálica como granos, sal y esclavos a Siria y Egipto a cambio de dinares de oro, compraban especias y sedas a los árabes que las traían del lejano Oriente pagando con dichos dinares de oro y vendían dichos artículos en toda Europa), en el que los productos de lujo procedentes de Oriente seda, especias ocupaban un importante lugar. Éstos, en la conocida como ruta de la seda atravesaban Asia Central y las tierras controladas por los sarracenos, siendo comprados por comerciantes italianos (venecianos, genoveses, pisanos...), que obtenían grandes beneficios al revenderlos luego por Europa. Es por ello por lo que Venecia y otros puertos italianos ganaron en importancia y comenzaron una política comercial agresiva para explotar estas rutas comerciales.


Otra ciudad que destacó en el comercio mediterráneo de la época fue Barcelona, ciudad que orientó la política expansiva de la ciudad hacia el sur y el este, que se prolongó a lo largo de los siglos XIII al XV convirtiendo a Barcelona en la primera potencia marítima del Mediterráneo, tras las conquistas de las Baleares (1228), los reinos de Valencia (1232) y Sicilia (1282), los ducados de Atenas y Neopatria (1311), la isla de Cerdeña (1323) y el reino de Nápoles (1421), así como el establecimiento de consulados comerciales en las principales ciudades marítimas de Europa, norte de Africa y Asia Menor.

El desarrollo de la banca en la Alta Edad media está vinculada a facilitar el comercio entre ferias. En aquellas épocas de caminos inseguros repletos de ladrones y bandidos, el riesgo de transportar oro, plata o monedas de esos dos metales. Entonces era menos arriesgado emitir un documento de pago rescatable en otra feria o en la misma feria un año más tarde y cambiable por divisas. Si eran rescatables en una fecha futura, podían ser descontados a un tipo de interés. Estos documentos acabaron deviniendo en letras de cambio. De este modo se evitaba transportar grandes cofres o baúles repletos de monedas y evitar el gasto de contratar guardias armados para proteger dichos valores. A partir de 1100s, la necesidad de transferir grandes sumas de dinero para financiar las Cruzadas estimulado el resurgimiento de la banca en Europa occidental. En 1156 en Génova se produjo el primer contrato de este tipo que conocemos: dos hermanos genoveses tomaron en préstamo 115 libras genovesas para reembolsar 460 bezants en Constatinopla un mes después de su llegada a esta ciudad. En el siglo siguiente se aumentó notablemente el número de este tipo de contratos y se incrementó el número de impuestos para financiar las Cruzadas. Pero estos resultaron insuficientes para abordar el tremendo gasto que significaba trasladar, alimentar y armar a tanta gente. Los Templarios y los Hospitalarios fueron los primeros banqueros en financiar a los gobernantes. Los Medici de Florencia constituyeron el primer banco que podríamos denominar «la primera empresa multinacional», ya que el banco fundado por Juan de Medici (1360 - 1429) operaba en todas las ciudades estado del norte de Italia y en gran parte de Europa Occidental. Los Medici prestaron a los gobernantes, especialmente al Papa de turno, logrando así grandes cuotas de poder, llegando tres de sus descendientes a ser nombrado Papa y dos fueron reinas de Francia. Sin embargo, esta arriesgada actividad bancaria de los banqueros florentinos fue muy arriesgada, ya que los Peruzzi y los Bardi prestaron 600 mil y 900 mil florines de oro al rey Eduardo III de Inglaterra para financiar la Guerra de los Cien Años. Al monarca anglosajón no se le ocurrió otra idea que la de declararse en bancarrota, llevando a la misma a ambas familias florentinas.


La Liga Hanseática o Hansa (Hanse en alemán, Hansa en sueco) fue una federación de ciudades del norte de Alemania y de comunidades de comerciantes alemanes en el mar Báltico, los países bajos, Noruega, Suecia, Inglaterra, Polonia, parte de Finlandia y Dinamarca, así como regiones que ahora se encuentran en Estonia y Letonia. En la segunda mitad del siglo XII y principios del XIII se crearon numerosas ciudades en el norte de Alemania, en torno al Mar Bálttico. La burgesia se hizo pronto en el poder en estas ciudades. Las ciudades teutonas lograron dominar el comercio en el Báltico con sorprendente velocidad, y en el siguiente siglo Lübeck era el nodo central de todo el comercio marítimo que unía las zonas del mar del Norte y el mar Báltico.

La Liga tenía una estructura fluida pero sus miembros compartían ciertas características. Ante todo, eran ciudades libres o que habían obtenido tal privilegio por el creciente poder de la Liga. A pesar de todo, sus libertades eran limitadas: en Alemania significaba que rendían cuentas al Emperador, sin ningún intermediario nobiliario, y en el resto de los países gozaban de figuras jurídicas similares. La segunda característica era su localización estratégica en las rutas comerciales. De hecho, en la cima de su poder a finales de la primera década del siglo XIV, los mercaderes de la Liga lograron intervenir con éxito por su poder económico y militar (los convoyes marinos iban fuertemente escoltados) en la política imperial. La Liga estaba gobernada democráticamente por una Dieta (Hansetag), formada por delegados de las ciudades miembros, pero que no logró crear un gobierno centralizado, lo que al parecer de algunos contribuyó con el paso del tiempo a su colapso. Este modelo de gestión es considerado precursor de lo que hoy se conoce como decisión por consenso.

La liga comerciaba principalmente con madera, pieles, resina, miel, centeno y trigo desde el Oeste a Flandes e Inglaterra, y con ropa y productos manufacturados al regreso. También se importaban desde Suecia minerales, como el cobre y el hierro.

La Hansa guerreó contra el rey de Dinamarca Valdemar IV y emprendieron numerosas campañas contra la piratería. También entrenó pilotos marinos e instaló faros. Desarrolló la industria naval logrando vender barcos por toda Europa e, incluso, hasta el Mediterráneo (Italia). La Liga creó nuevos centros mercantiles y de civilización en la Europa del Norte, se desarrollaron la agricultura y las técnicas industriales y se construyeron canales y carreteras.


La Liga empezó con 8 ciudades de lo que hoy es el noreste de Polonia y el Norte de Alemania. Pero poco a poco llegó a establecer alianzas entre 70 y 170 ciudades. Este inmenso poder de la Hansa llevó a enfrentarse con poderes locales. Muchas ciudades restringían a los mercaderes hanseáticos a ciertas zonas de la ciudad, no pudiendo apenas negociar con la población local. Además muchos nobles, mercantes y gobernantes envidiaban el poder de la Liga. Por ejemplo, en Londres los gremios locales ejercían presión sobre el rey para convencerlo de anular los privilegios de la Liga Hanseática. La negativa de los alemanes a ofrecerles contrapartidas en sus mercados exacerbó la situación. Eduardo IV de Inglaterra confirmó los privilegios de la liga en el Tratado de Utrecht gracias al apoyo financiero de los alemanes en la Guerra de las Dos Rosas al partido yorkista en que se apoyaba el rey.

La desintegración, iniciada a fines del siglo XV, se aceleró por la consolidación de Estados soberanos en Europa, el descubrimiento de América y el desarrollo del poderío marítimo holandés e inglés. La confrontación entre la Liga e Inglaterra ocasionó la captura de 61 navíos hanseáticos por los ingleses en 1589. La guerra de los Treinta Años (1618) fue otro golpe a la organización.

Hacia 1630, sólo Lübeck, Bremen y Hamburgo seguían integrando la Liga. Esta unión sobrevivió 300 años, durante los cuales las tres ciudades conservaron una independencia política nominal y la denominación de ciudades hanseáticas. Con el ascenso de Hitler al poder en Alemania, los privilegios de estas ciudades fueron revocados en 1934.


La invención de la imprenta por Johannes Gutenberg en la primera mitad del siglo XV abarató enormemente los costos de impresión, ayudando a la difusión de las nuevas ideas y de los conocimientos científicos y técnicos, así como de la literatura en general.



La navegación a vela sufre durante el siglo XV grandes cambios. Los barcos iniciales, o eran de remos, o de vela, o mixtos, pero eran de poco calado, sólo aptos para navegaciones cortas. De la galera de la antiguedad y el drakkar vikingo se pasó a la carabela, la carraca y la nao. Este tipo de buques, al no llevar remeros, permitía más espacio disponible para pasajeros o carga. Asimismo la aplicación de la brújula a una rosa de los vientos permitía orientar los barcos hacia la dirección que se quisiese, mejorando la navegación guiandose por los astros (poco práctica en días nublados). El astrolabio y más tarde, el sextante ayudaban a la navegación marítima. Por último, la sustitución del timón de espadilla (una especie de remo grande suspendido a la popa) por el remo de codaste, movido por la rueda de timón, permitió la navegación más alejado de las costas por buques más grandes.

Si miramos la historia de la humanidad a grosso modo, vemos que han ocurrido 2 grandes revoluciones en la historia de la humanidad: la primera fue la Revolución del Neolítico, y la segunda la de la Revolución Industrial. La primera ocurrió hace 10.000 / 8.000 años, y asentó al hombre en un lugar fijo, le puso a cultivar plantas y a criar animales. La segunda movió al hombre de los pueblos y aldeas a las grandes urbes y le puso a trabajar como empleado a las órdenes de otro hombre. La primera ocurrió simultáneamente en dos lugares distintos: Oriente Medio y partes de América. La segunda ocurrió primero en Inglaterra y se fue expandiendo por Europa Occidental y Norteamérica.

Muchos afirman que la revolución industrial supuso la sustitución del trabajo manual por el mecánico, pero eso no es del todo cierto, ya que, por ejemplo, en la industria textil se aplicó la mecanización a la fases de hilado y de tejido, pero la última fase, la de elaboración de las prendas de vestir continuó tal como había sido siempre, con sastres y costureras. Lo que si supuso fue un aumento de la productividad, un abaratamiento de ciertos productos, el desplazamiento en pocas décadas del trabajo a domicilio y a mano (artesanal) por el trabajo industrial en grandes factorías realizado con máquinas.


INNOVACIONES CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICAS

- La máquina de vapor de James Watt, basado en la máquina de vapor previa de Thomas Newcomen, que se usaba para sacar agua de las minas.



LA AGRICULTURA

La agricultura ocupa un lugar destacado en el modo de vida de este período. No sólo fue su importancia arraigada en la subsistencia de la población, pero la agricultura es una fuente indispensable de las materias primas para la industria textil. La producción de algodón y lana para la fabricación de tela en el aumento de cada año, al igual que el rendimiento de los cultivos alimentarios.

- sustitución del barbecho por la rotación de cultivos (trébol y leguminosas mejoran la fertilidad de la tierra). El barbecho significa que la tierra no se cultiva durante uno o más ciclos vegetativos, con el propósito de recuperar y almacenar materia orgánica y humedad. La rotación de cultivos significa que se alternan distintas variedades de plantas con el propósito de mejorar la tierra y evitar el empobrecimiento del suelo que produce el monocultivo. Charles Townshend, segundo vizconde de Townshend, introdujo en Inglaterra la rotación de cultivos de cuatro hojas (trigo, cebada, nabo y trébol). La rotación de cultivos pretende la alternancia entre los cultivos de un año al siguiente como medio de conservación del suelo. Se alternan plantas de raices profundas con otras de raíces supreficiales, plantas que requieren un tipo de nutrientes diferentes de los del año anterior, gramíneas con las leguminosas, que fijan el nitrógeno al suelo. La rotación también evita la persistencia de los parásitos asociados a una especie vegetal.

- implementos de cultivo hechos de metal (antes de madera)

- enclosures

- mejora rendimientos agrícolas --> aumento en el tamaño de animales de engorde --> animales más gordos y más sanos al llegar la primavera

- el caballo sustituye al buey

- mejora en los sistemas de riego y control de insectos

- mejoras en el cultivo: mayor rendimiento por ha. y menor empleo de mano de obra --> libera fuerza de trabajo para la industria

- yeomen.

LA INDUSTRIA

INDUSTRIA TEXTIL

INNOVACIONES TÉCNICAS

- la máquina de tejer de William Lee.

- la lanzadera volante de John Kay

- La Spinning Jenny, de James Hargreaves (1764)

- Edmund Cartwright inventó el primer telar mecánico en 1786.

- Richard Arkwright

- Mule inventada por SamuelCrompton

DESARROLLO DE LA INDUSTRIA TEXTIL

Cifras que da Engels en su libro: de 1771 a1775 se importaba menos de 5 millones de libras de algodón; en 1841, 528 millones; en 1844, 600 millones. (La situación de la clase obrera, pags. 49 y ss.). Suponiendo un aumento lineal, este sería de 8 millones 220 mil libras al año, un 64,4% anual sobre los 5 millones iniciales. Pero todos sabemos que el crecimiento económico es exponencial, no lineal. Tenemos que a1=a0.(1+r), donde r es la tasa de crecimiento. Repitiendo hasta n, tenemos an=a0.(1+r)^n. Pasando a0 al otro miembro dividiendo, tenemos an/a0= (1+r)^n. 600 millones dividido 5 millones da 120. Con el viejo sistema de ir probando números para r, sabiendo que n es igual a 73 (1844 - 1771), nos da r= 6,77% [1,0677 elevado a 73 da aproximadamente 119,34, prácticamente 120]. Dicho de otro modo, es como si la industria textil hubiera crecido en los 73 años que transcurrieron desde 1771 hasta 1844 a una tasa constante acumulativa de 6,77%. Se vea como se vea es una tasa de crecimiento extraordinaria y nunca se ha visto una tasa similar desde entonces mantenida durante casi tres cuartos de siglo. Durante los sesenta y principios de los 70 hubieron tasas de crecimiento económico superiores, hasta un 10 o un doce por ciento, pero sólo duraron una docena de años o poco más. Este crecimiento de la industria textil debió generar una avalancha de ingresos para algunas clases sociales (las más adineradas) que debieron ver duplicados sus ingresos año tras año. Lo que no cabe ninguna duda es que este fortísimo y prolongado crecimiento no benefició a los trabajadores.

INDUSTRIA SIDERÚRGICA

- Abraham Darby (alto horno alimentado por coke)



LA REVOLUCIÓN EN LOS TRANSPORTES

CARRETERAS

- John Loudon McAdam inventó el macadám.

LA MINERIA



CAMBIOS DEMOGRÁFICOS

Friederich Engels publicó en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra da cifras sobre como creció algunas poblaciones como Liverpool y Manchester y las poblaciones de su entorno. Engels asegura que la potencia y el número de máquinas se dobló en 1845 con repecto a 1834 (sólo 11 años más tarde). La población de la región de Lancashire (parece que ese nombre no cuadra con el actual) se "ha decuplicado su población en 80 años y ha hecho brotar del suelo como por encantamiento ciudades gigantescas como Liverpool y Manchester que cuentan juntas 700000 habitantes, y sus vecinas Bolton (60000 h.), Rochdale (75000 h.), Oldham (50000 h.), Preston (60000 h.), Ashton y Stalybridge (40000 h.), así como toda una multitud de ciudades industriales". (cita textual - pág. 49). Otra cita del mismo libro en la misma pág.: «Por otra parte, Glasgow constituye un segundo centro para el distrito textil de Escocia, el Lanarkshire y el Refrewshire, y allí también la población de la ciudad central ha pasado de 30000 a 300000 habitantes desde la instalación de esta industria". Una cita más: "Por otra parte, Glasgow constituye un segundo centro para el distrito textil de Escocia, el Lanarkshire y el Refrewshire, y allí también la población de la ciudad central ha pasado de 30000 a 300000 habitantes desde la instalación de esta industria". Engels da también cifras de otras poblaciones en un pequeño cuadro de doble entrada, pero la dificultad de reproducirlo aquí como tal, me obliga a redactarlo de otra forma. En las siguientes frases los cambios de población son entre 1801 y 1831: Bradford de 29.000 a 77.000; Halifax de 73.000 a 110.000; Huddersfield de 15.000 a 34.000; Leeds de 53.000 a 123.000; conjunto del West-Ridding de 564.000 a 980.000.

CAMBIOS SOCIALES


Según Friederich Engels en La situación de la clase obrera en Inglaterra, antes de la Revolución Industrial, el hilado y el tejido se realizaba en la propia casa del trabajador ayudado por el resto de su familia y el obrero vendía el producto del trabajo familiar directamente al comerciante. El mercado interior constituía el principal mercado de Inglaterra, ya que las exportaciones de tejido eran muy escasas. Conforme crecía la población crecía naturalmente el mercado y la producción, con lo que nuevos trabajadores entraban al oficio y no había, por lo tanto, desempleo de la mano de obra. Engels afirma textualmente: «Estas familias de tejedores vivían mayormente en el campo, cerca de las ciudades, y lo que ellas ganaban aseguraba perfectamente su existencia...la fuerza aplastante de la competencia que habría de aparecer más tarde con la conquista de mercados extranjeros y con la expansión del comercio, no pesaba aún sensiblemente sobre el salario... hay que mencionar además la imposibilidad de una competencia feroz entre las obreros, debido a la dispersión de la vivienda rural... Estas familias de tejedores vivían mayormente en el campo, cerca de las ciudades... En términos generales, el tejedor hasta podía tener ahorros y arrendar una parcela de tierra que cultivaba en sus horas de ocio. Él las determinaba a su antojo porque podía tejer cuando y por el tiempo que lo deseara. Desde luego, no se trataba de un verdadero campesino porque se dedicaba a la agricultura con cierta negligencia y sin sacar de ella un beneficio real; pero al menos no era un proletario, y -como dicen los ingleses- había plantado una estaca en el suelo de su patria, tenía un techo y en la escala social se hallaba en un peldaño por encima del obrero inglés de hoy día».La situación de la clase obrera en Inglaterra, pág. 41 y 42.

A continuación, Engels nos presenta una situación casi idílica de los trabajadores pre Revolución Industrial, casi una especie de Jauja, una utopía de trabajadores sin instrucción básica pero felices. Para mi estos párrafos son claramente intencionales: para cargar las tintas contra el capitalismo, convierte a los obreros pre industriales en una especie de "tontos felices" que viven una vida feliz y plena, en compañía de sus familiares, amigos y vecinos en una pequeña comunidad rural feliz. «Los niños crecían respirando el aire puro del campo, y si llegaban a ayudar a sus padres en el trabajo, era sólo de vez en cuando, y no era cuestión de una jornada de trabajo de 8 ó 12 horas».

Era este un trabajo a domicilio donde unos viajantes recogían el hilo y las telas ya terminadas contra el pago del salario. Engels no lo dice claramente, pero parece que quiere decir que estos viajantes trabajaban para la aristrocacia.

«Eran personas "respetables" y buenos padres de familia; vivían de acuerdo con la moral, porque no tenían ocasión alguna de vivir en la inmoralidad, ningún cabaret ni casa de mala fama se hallaban en su vecindad, y el mesonero en cuyo establecimiento ellos apagaban de vez en cuando su sed, era igualmente un hombre respetable, las más de las veces, un gran arrendatario que tenía en mucho la buena cerveza, el buen orden y no le gustaba trasnochar. Ellos retenían a sus hijos todo el día en la casa y les inculcaban la obediencia y el temor de Dios».

«Raramente sabían leer y todavía menos escribir, iban regularmente a la iglesia, no participaban en la política, no conspiraban, no pensaban, les gustaban los ejercicios físicos, escuchaban la lectura de la Biblia con un recogimiento tradicional, y convivían muy bien, humildes y sin necesidades». Pero tampoco deja de expresar su opinión sobre su vida mezquina, «apacible existencia vegetativa».

Evidentemente el punto crucial para que estos trabajadores, según destaca Engels, a domicilio lograran unos ingresos humildes pero suficientes estaba en la escasa competencia que había entre ellos, y debido a que el crecimiento de la población aumentaba a la par la oferta de trabajo y la demanda de productos. No es que el sistema del trabajo a domicilio fuera mejor que el sistema capitalista, sino que la competencia entre ellos era escasa.

- ludismo

EL PAPEL DEL IMPERIO BRITÁNICO


Fuente en español (Wikipedia).


LA VISIÓN DE LOS ECONOMISTAS DE LA ÉPOCA



LA VISIÓN DE LOS ECONOMISTAS POSTERIORES




FUENTES Y ENLACES



ARTÍCULOS DE CARACTER GENERAL

Google en inglés

Google en español

Wikipedia en inglés

Wikipedia en español

Friederich Engels - La situación de la clase obrera en Inglaterra.

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